Este libro posterga la indagación por las obras de la literatura infantil y juvenil, y se dirige hacia los discursos que median la aproximación a ellas. Sin duda alguna, el interrogante produce un cambio radical en el objeto, la curiosidad cambia de dirección, pospone la alternativa anterior de estudiar las obras y se dirige a qué y quiénes han investigado la literatura infantil y juvenil.


