Las reflexiones que puede aportar la historia de la lectura ¿y, en ella, la historia de la literatura? son de la mayor vigencia para la sociedad en la respuesta a interrogantes contemporáneos sobre los procesos lectores y sus públicos, a la vez que sobre los mecanismos de funcionamiento de circuitos de producción, difusión y reopción de lo escrito. Más aún, la historia de la lectura se valida frente a la posibilidad que le da responder preguntas sobre las formas como se expresa en la actualidad la relación lectura-sociedad, de interés central para su diálogo con las demás formas de aproximación a lo social.Esta relación entre historia y literatura permite rastrear alguno de los elementos por medio de los cuales se puede comprender los hábitos y prácticas, a partir de las tradiciones lectoras, de la preocupación por la construcción de la nacionalidad en el siglo XIX.


