Como género híbrido y forma de expresión, la no-ficción se fortalece con el Nuevo Periodismo Norteamericano. Se nutre de la novela realista, del periodismo, la sociología y el método de investigación inherente al historiador de oficio. Se ha convertido en un instrumento eficaz para narrar los avatares de la Historia y los accidentes de una realidad convulsa.


