Tanto liberales como conservadores utilizaron la educación como bandera política amediados del siglo XIX y a través de su concepción centrada en el orden de la moral, yde las polémicas sobre la libertad de enseñanza, se dirimieron problemas centrales comoel federalismo y el centralismo, la libertad de imprenta y la libertad religiosa, ubicadosen las tensiones entre la ciudad y el campo, lo nacional y lo extranjero, lo permitido y lono permitido, lo que debía ser escrito y lo que debía ser leído.El libro como centro de acción en la cerrada sociedad letrada hizo parte fundamental dela acción social. La manera como se pensaron las prácticas lectoras dio al libro unafunción dentro de la cotidianidad tanto pública como privada. Exponer entonces lasmaneras como se representó el libro, permite identificar redes en la educación y sufunción social frente a la construcción de la nacionalidadEl artículo expone entonces las diversas representaciones del libro producidas entre losaños 1840-1880 (único período de desarrollo federal en la historia nacional). Desde lahistoria cultural se busca proponer así, diversos temas y problemas en los que se integrala historia del libro a la historia de la educación, ubicando las formas de acceso a la lecturacomo participación en la construcción de prácticas y gestos sociales tan importantes dereconocer para la historia.


