La narrativa experimental de Álvaro Cepeda Samudio contrasta con la tendencia conservadora de la literatura colombiana. Cada uno de sus tres libros rompe con el contexto en el que se inscribe: Todos estábamos a la espera, con la narrativa telúrica y costumbrista de los cuentistas grecoquimbayas; La casa grande, con el “inventario de muertos” de la novela de la violencia; y Los cuentos de Juana, con los relatos “comprometidos” de la Generación del Bloqueo (a Cuba) y del Estado de Sitio (en Colombia). Frente al influjo paralizante de la obra garciamarquiana, la de Cepeda Samudio ha ofrecido alternativas de salida que los nuevos narradores han sabido aprovechar, en particular, en el Caribe colombiano.


