Se trata de equilibrar la imagen que el librepensador y anarquista peruano Manuel González Prada tiene de la literatura y la política histórica y contemporánea de España. Esta imagen, tan contrastante, polémica y provocadora, plantea el problema más general de la función del intelectual en las sociedades finitas de Latinoamérica. González Prada, el exmexicano Ricardo Flores Magón y el hispano-paraguayo Rafael Barrett, son considerados representantes significativos de la lucha por las ideas para una herencia americana mejor. España vive en Perú de múltiples formas: el desastre militar con Chile es la manifestación más contundente de la indolencia nacional, que tiene sus raíces históricas en el Imperio español. Se revitaliza con un aroma sedante y adorador. En su historia política, algunos de sus sujetos intelectuales y literarios están familiarizados con esta presencia. Sacudirse de esta carga es un imperativo moral e intelectual. La campaña comenzó con sus primeras apariciones públicas en sus últimos años, el hilo conductor de la experiencia universal de la Revolución Rusa, su expresión intelectual de la agitación de ideas más viva y creativa que se experimenta en este país andino. Su contenido en las publicaciones periódicas anarquistas y su relación con el vigoroso movimiento libertario de la Península es su consecuencia “natural” de sus “páginas libres” y “horas de lucha”.


